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El peróxido de hidrógeno , más conocido como agua oxigenada , es uno de esos productos que transitan entre lo doméstico y lo altamente técnico sin que muchos perciban el salto. En el botiquín familiar, aparece al 3 por ciento, para desinfectar heridas menores. Pero en el laboratorio o la industria, sus concentraciones pueden superar el 30 por ciento, e incluso alcanzar el 70 por ciento en aplicaciones aeroespaciales —una transición que multiplica exponencialmente su reactividad y sus riesgos. Su fórmula, H2O2, parece una variante inocente del agua, pero ese enlace oxígeno-oxígen... |
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El cloruro de sodio , o sal común, es probablemente el compuesto químico más familiar para la humanidad, junyo con el agua —y paradójicamente, uno de los más subestimados en entornos técnicos. Su fórmula, NaCl, representa un enlace iónico clásico, resultado de la reacción entre sodio metálico y cloro gaseoso, altamente exotérmica. Cristaliza en una red cúbica centrada en las caras, y su solubilidad en agua —cerca de 360 g por litro a 25 grados Celsius— lo convierte en un estándar para estudios de disolución, conductividad y ósmosis. Aunque parece inofensivo, su cloru... |
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El ácido sulfúrico es, sin duda, el “rey de los ácidos” en la industria química, no por su fuerza, sino por su volumen de producción y versatilidad. Se estima que su fabricación es un indicador macroeconómico fiable: cuanto más se produce, más activa está la industria pesada. En estado puro, es un líquido viscoso, incoloro, de densidad cercana a 1,84 g/cm3, pero su comportamiento cambia radicalmente con la concentración. Al 96-98 por ciento, la forma comercial más habitual del ácido sulfúrico actúa como deshidratante poderoso : puede carbonizar azúcar o papel en segundo... |
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El metanol, también llamado alcohol metílico o alcohol de madera , es un compuesto sencillo en apariencia —CH3OH— pero de consecuencias potencialmente graves si se maneja con descuido. El metanol es un líquido incoloro, volátil, de olor similar al etanol, lo que lo hace especialmente peligroso: su aroma no alerta, y su sabor, ligeramente dulce, ha provocado intoxicaciones accidentales por confusión con bebidas alcohólicas. A diferencia del etanol, su metabolismo en el hígado produce formaldehído y luego ácido fórmico, sustancias que dañan el nervio óptico y alteran el equili... |