Unidad de Medio Ambiente
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La diversidad genética in situ se refiere a la conservación de variabilidad dentro de poblaciones de especies autóctonas cultivadas o silvestres directamente en el campus, como banco vivo de adaptación futura. En arbolado, implica plantar varios individuos de la misma especie pero de procedencias distintas (por ejemplo, encinas de Sierra Morena y de Montes de Toledo); en huertos, usar varias variedades locales de un mismo cultivo. Esta variabilidad es clave para resistir plagas emergentes o cambios climáticos. Su documentación —origen, rasgos fenotípicos— es esencial. En las univers ... |
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Bancos de semillas de especies autóctonas resistentes a la sequía, gestionados por estudiantes y personal para preservar la diversidad genética local frente al cambio climático. Preservación de diversidad genética local y gestión estudiantil de bancos de semillas aseguran que la adaptación futura tenga material biológico adecuado. ... |
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La construcción de pasos subterráneos o aéreos que conecten fragmentos de hábitat dentro o alrededor del campus, permitiendo el movimiento seguro de pequeños mamíferos, anfibios o reptiles. En una universidad con un bosque fragmentado por una carretera interna, se instalaron 3 ecoductos con vegetación nativa; en 2 años, el tráfico de fauna aumentó un 180%, y la diversidad genética de una población aislada de lirones se recuperó. Los 3 ecoductos con vegetación restauran conectividad real. La diversidad genética recuperada asegura viabilidad poblacional. ... |
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Transferencia de genes entre poblaciones de una misma especie, promoviendo la diversidad genética y la adaptación ... |
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Variación genética dentro de una especie, esencial para la adaptabilidad y supervivencia a largo plazo. ... |
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Una colección dinámica de semillas de variedades locales, tradicionales o en peligro, conservadas in situ mediante cultivo periódico en huertos universitarios. La conservación con adaptación activa es resiliencia genética que asegura su viabilidad y adaptación al cambio climático. A diferencia de los bancos ex situ (frío y seco), este enfoque mantiene la evolución natural de las variedades y permite el uso directo en investigación que vincula conservación y conocimiento. En regiones con alto endemismo agrícola, como el sureste o Canarias, es un activo estratégico para la sobe ... |
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La asociación con bancos de semillas —locales, regionales o nacionales— permite a la universidad participar en la conservación de agrobiodiversidad como patrimonio genético mediante la conservación ex situ e in situ de variedades vegetales autóctonas, tradicionales o en peligro. Estas variedades se usan en huertos educativos o proyectos de restauración, fortaleciendo la soberanía alimentaria y ofreciendo material para investigación en genética, agronomía o historia. En zonas con alto endemismo, como parte del sureste peninsular, esta colaboración es estratégica. La el acuerdo ... |
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La agrodiversidad en espacios universitarios promueve la cultivación de múltiples especies y variedades —nativas, locales, tradicionales o en peligro— en huertos, jardines comestibles o bancos de semillas, como estrategia para aumentar la resiliencia frente a plagas, sequía o cambios climáticos. Contrasta con monocultivos simbólicos de lechugas. En el sur, se priorizan variedades xerófitas y resistentes al calor; en el norte, especies tolerantes a humedad y baja luminosidad. Es una herramienta pedagógica para genética, historia agraria o soberanía alimentaria, y un acto de conserv ... |
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Un banco de semillas autóctonas es un recurso estratégico para la conservación de la diversidad genética local y la restauración ecológica en campus. Su creación implica la recolección ética y documentada de semillas de especies nativas —priorizando aquellas en regresión por presión urbanística o cambio climático— y su almacenamiento bajo condiciones controladas de humedad y temperatura. En universidades del sur, donde la desertificación avanza, estos bancos permiten recuperar especies xerófitas clave para estabilizar suelos y crear corredores verdes resistentes a sequías p ... |
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La resiliencia paisajística es la capacidad de un jardín universitario para absorber perturbaciones —sequías, olas de calor, plagas o vientos fuertes— y reorganizarse manteniendo su funcionalidad ecológica y social. Se construye mediante diversidad específica y genética, estructuras redundantes (varios ejemplares por función), suelos saludables y conectividad con otros espacios verdes. En el sur, implica apostar por especies con plasticidad fenotípica; en el norte, por resistencia a hongos en ambientes húmedos. No es estática: se monitorea y adapta. En las universidades se incluy ... |
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La flora autóctona prioritaria incluye aquellas especies nativas del entorno inmediato del campus que, por su rareza, funcionalidad ecológica o valor patrimonial, deben ser conservadas, propagadas y usadas preferentemente en nuevos diseños ajardinados. Su selección se basa en catálogos regionales de flora amenazada, estudios fitosociológicos y planes de gestión de espacios naturales cercanos. En el sur, esto puede incluir especies como Lavandula stoechas subsp. pedunculata o Echium boissieri ; en el norte, Saxifraga granulata o Campanula trachelium . Usarlas no es solo una cuest ... |
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Espacio diseñado para absorber perturbaciones —sequías, olas de calor, plagas, vientos fuertes— y reorganizarse manteniendo su funcionalidad ecológica y social, mediante diversidad genética y específica, suelos saludables, estructuras redundantes y conectividad con otros fragmentos verdes. En el sur, implica especies con plasticidad fenotípica; en el norte, resistencia a hongos en ambientes húmedos. No es estático: se monitorea y adapta continuamente. Su evaluación incluye no solo supervivencia, sino capacidad de recuperación post-estrés y mantenimiento de servicios. absorción ... |
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Un banco de germoplasma educativo es una colección viva —no solo de semillas, sino también de esquejes, tubérculos o plantas en maceta— de variedades locales, tradicionales o en peligro, gestionada con fines pedagógicos y de conservación. En universidades, sirve para enseñar genética de poblaciones, etnobotánica o selección participativa, y permite recuperar material para ensayos en campo. En el sur, incluye variedades de trigo duro, garbanzo o haba adaptadas a sequía; en el norte, legumbres de montaña o hortalizas de ciclo corto. Su acceso debe ser abierto para estudiantes y co ... |
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Espacio físico donde se promueve el trueque, donación o préstamo de recursos vegetales —semillas, esquejes, plantas sobrantes, compost— entre miembros de la comunidad universitaria y vecindario. Funciona como nodo de economía circular local, reduciendo la dependencia de viveros comerciales y fortaleciendo redes de conocimiento práctico. Puede ser un rincón con estanterías cubiertas, un evento mensual o una plataforma digital asociada. Su gestión es horizontal y voluntaria, con mínima intervención institucional. Fomenta la soberanía botánica y la diversidad genética local, espe ... |
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Restos de poda, malas hierbas o cultivos fallidos en huertos educativos o sociales. Su gestión ideal es el compostaje in situ, cerrando el ciclo de nutrientes dentro del campus. Esto convierte el huerto en un laboratorio vivo de economía circular y agroecología, con alto valor pedagógico para estudiantes de biología o agronomía. Compostaje in situ en huertos y laboratorio vivo de economía circular maximizan su potencial formativo y ambiental... ... |